Cuba y la Unión Europea

Elizabeth Burgos

Domingo, 13 de junio de 2010

La aceleración de la Historia en los tiempos actuales, el estrecho margen que transcurre entre uno y otro acontecimiento y su difusión a nivel planetario y en tiempo real, genera una dinámica en el ritmo de la actualidad internacional que la mantiene, no sólo en constante movimiento, sino que interconecta por igual a todos los países, sometiéndolos a las mismas ondas expansivas. Pudimos comprobarlo en el caso de la la flotilla enviada por Turquía a Gaza e interceptada por Israel y la repercusión internacional y las consecuencias que dicho incidente ha suscitado. Sin embargo, Cuba parecía permanecer sumida en su “no tiempo”; en la inamovible rutina de la gerontocracia que la mantiene en una suerte de siesta infinita.

Hoy, (miércoles 9 de junio), sorpresivamente, pues no había sido objeto de información oficial alguna, y cuando todas las miradas estaban volcadas hacia la votación de las sanciones contra Irán del Consejo de Seguridad de la ONU, llegó la noticia a París de que el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajaba a la capital francesa a reunirse con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en representación de la Unión Europea. Se ignoran las razones por las cuales Moratinos se desplaza París para entrevistarse con su homólogo cubano. El motivo que se dio para tal desplazamiento, fue el de una escala técnica que realizaría su homólogo cubano en París de regreso de Timor. Motivo poco verosímil pues las correspondencias internacionales aéreas de ambas capitales, París y Madrid, son equiparables. Tal vez se pueda extrapolar e imaginar que el motivo de celebrar la reunión en París, se deba a que Francia también participe con el fin de llegar a acuerdos antes de la próxima agenda de la UE en la que esta deberá fijar una posición respecto a sus relaciones con Cuba.

España detenta actualmente la presidencia de la UE, hecho que ha pasado casi desapercibido, pues la de España ha sido una de las presidencias que menos brillo ha tenido. Parece sorprendente, pero la única iniciativa que hasta ahora ha emprendido España como presidente de la UE que ha tenido cierta trascendencia mediática, ha sido, precisamente, el empeño de lograr un consenso en el seno de la UE con la finalidad de levantar la Posición Común sobre la isla que condiciona las relaciones de la UE con La Habana, en particular la del respeto de los derechos humanos.

Supuestamente este encuentro es el mismo que estaba programado el pasado 6 de abril en Madrid y que se suspendió a consecuencia del fallecimiento en febrero último, del disidente Osvaldo Zapata tras varias semanas de huelga de hambre, hecho que debilitó los argumentos de la diplomacia española ante los representantes europeos. Entretanto España ha dejado correr el tiempo, además, se realizó el acercamiento entre la Iglesia cubana y el régimen, tras la reunión del cardenal Jaime Ortega con Raúl Castro en donde el gobierno acordó no someter más a acoso a las Damas de Blanco y a trasladar algunos presos a cárceles cercanas de sus domicilios. Cuando un disidente cae preso en Cuba, significa también condenar a sus familiares, pues será enviado a una cárcel suficientemente alejada, como para que debido a los dramáticos problemas de transporte, no se le pueda visitar, o convierta la visita en un verdadero calvario.

El trasfondo de la reunión de Moratinos y Rodríguez en París, que demuestra que Cuba ya no puede continuar practicando al autismo, es la persistencia de España de lograr un consenso en el seno de la UE, y para ello debe obtener algún compromiso por parte de La Habana. El hecho urge, pues esta semana comenzó la reunión de negociaciones de UE con vistas a la revisión anual de sus relaciones con Cuba y a discutir la modificación de la “posición común” europea hacia el gobierno castrista. Y el próximo lunes 14 se reúne el Consejo de Ministros europeos de Exteriores en Luxemburgo y deberá emitir las conclusiones, como es habitual cada año, relativas a sus relaciones con Cuba.

Los 27 países de la UE están lejos de compartir posiciones respecto a la isla. Frente a la propuesta española de sustituir la posición común por un marco de relaciones bilaterales, hay estados como Alemania, Suecia y la República Checa que optarían por la no modificación al considerar que La Habana no hace lo suficiente por garantizar los derechos humanos.

El texto que fijará la postura de la UE, deberá pasar por el Comité Político y de Seguridad de la UE (COPS), donde los embajadores de los países europeos deberán elaborar un texto que sería la versión final. La decisión definitiva se tomará el lunes próximo en la reunión del Consejo de Ministro europeos.

La posición común fue aprobada en 1996 a instancias del entonces presidente del gobierno español, José María Aznar, y condicionaba las relaciones con Cuba a la promoción de la democracia y al respeto de los derechos humanos, abogando por el contacto directo con los disidentes. El único gobierno español que hasta ahora mantuvo una relación drástica en materia de exigencia democrática y poco complaciente con la isla, fue el de José María Aznar.

España, al frente de la presidencia de la UE durante este semestre, se ha propuesto intentar cambiar esa postura unilateral por una relación bilateral que favorezca la interlocución con todos los sectores de la sociedad cubana, incluida la disidencia, a lo que Cuba hasta ahora se ha negado y seguramente es lo que espera Moratinos obtener en París del ministro cubano, respecto a lo cual no se puede ser muy optimista. (1)

Pese a los esfuerzos de Moratinos, lo más seguro es que no den resultados en su empeño de cambiar las reglas del juego entre La Habana y la UE por la falta de gestos suficientemente convincentes por parte de Raúl Castro, susceptibles de hacer más flexible la posición de los países que no están dispuestos a ser complacientes con el régimen cubano, pues consideran que la decisión tomada por La Habana tras la mediación de la Iglesia cubana de trasladar a seis presos políticos a cárceles cercanas a sus lugares de residencia es un primer paso, aunque insuficiente. Pese a ello España, Moratinos, persistirá para que se implante el marco bilateral por el que aboga.

Por otra parte, congresistas estadounidenses que participaron en la reunión interparlamentaria UE-EEUU celebrada en Madrid expresaron la necesidad de que los Veintisiete mantengan la posición común, y así se lo hicieron saber también al gobierno español.

Las relaciones de la UE con Cuba han experimentado toda suerte de peripecias desde 2008, cuando también España logró el levantamiento de sanciones diplomáticas impuestas por la UE en 2003 contra el régimen cubano, a raíz de las condenas de 28 años de cárcel impuestas a 75 opositores y el fusilamiento de tres muchachos negros que quisieron ampararse de una embarcación para huir de la isla.

El levantamiento de las sanciones abrió un espacio que permitió la reanudación del diálogo político y la cooperación entre la UE y Cuba, aunque esto tampoco significó una normalización de las relaciones.

En la revisión de junio del año pasado, los países europeos denunciaron una falta de progresos en materia de derechos humanos, pero optaron por mantener la cooperación con la isla.

La reunión del lunes próximo tendrá como telón de fondo la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, cuyo estado de salud se ha deteriorado considerablemente en los últimos días.

Un comunicado, fechado en La Habana el 3 de junio, titulado “Demanda moral por la nación” , firmado por varias organizaciones opositoras, tras hacer el recuento de la dramática situación en que vive la población cubana, se pregunta: “¿Qué le queda por hacer a las actuales autoridades? Solo una cosa: renunciar”. El documento aclara: “No estamos haciendo un razonamiento estrictamente político, sino cimentando nuestra “Demanda Moral por la Nación” sobre una base ética”.

“Esta es una exigencia de responsabilidad. Moralmente estamos obligados a ella. Un nuevo país construido por los ciudadanos es necesario. Ha llegado el momento histórico en el que, sin descargar las responsabilidades en los demás, la elite que ha gobernado ininterrumpidamente por más de medio siglo debe mirarse solo así misma, y asumir todas las consecuencias con madurez. Retirarse del gobierno abre la mejor oportunidad para esa autorreflexión serena”.

Semejante osadía demuestra que la oposición ha perdido el miedo…

La aceleración de la historia también está tocando a Cuba.

(1) Hoy viernes 11 trascendió, al término de la reunión entre los ministros de exteriores celebrada el jueves, que Cuba se mostró inflexible, exigiendo más bien el abandono por UE de la “posición común”.

Todo parece indicar que pese al tenaz empeño de Moratinos, la presidencia española no logrará el consenso que permita el abandono por la UE de la “posición común” y de hecho, exima de nuevo la dictadura cubana. La esperanza de obtener el apoyo de Francia, seguramente explica la iniciativa de realizar la reunión en París. Pero Francia, anfitriona de la reunión, expresó públicamente que considera que no se han producido cambios en Cuba que justifiquen la retirada de la «posición común » porque «en el marco del diálogo con la UE» promovido por el Gobierno socialista español, «Cuba no ha hecho los gestos que esperábamos, especialmente en materia de derechos humanos y de libertades fundamentales» ; por lo tanto «no es posible dar un nuevo paso adelante» como la retirada de la «posición común».

Por su lado, la posición de los países que insisten en que no es posible mantener relaciones normales con la dictadura cubana, en ausencia de verdaderos cambios en cuanto a derechos humanos, como establece la «posición común», vigente desde 1996, no comparten con el gobierno español la idea de abrogar la « posición común ».

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